domingo, 15 de mayo de 2016

http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-74332009000100013

http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-74332009000100013

La importancia de evitar la contaminación ambiental por metales pesados


Desafortunadamente el desarrollo tecnológico ha llevado a un deterioro paulatino de los ecosistemas debido a los residuos arrojados en él, afectando la salud pública, de diferentes formas. Una de ellas es consecuencia de los metales pesados, que constituyen un grupo cercano a los 40 elementos de la Tabla Periódica, son convencionalmente definidos como elementos con propiedades metálicas (conductibilidad, ductilidad, etc), número atómico mayor de 20 y una densidad mayor a los 5 g/cm3.
En cantidades pequeñas algunos metales pesados son nutricionalmente esenciales para una vida sana, por ejemplo, el hierro, el cobre, el manganeso y el zinc. Estos elementos, o algunas de sus formas, se encuentran comúnmente en frutas y vegetales en forma natural y en productos multi vitamínicos comercialmente disponibles. El rasgo distintivo de la fisiología de los metales pesados es que, aun cuando muchos de ellos son esenciales para el crecimiento, se ha reportado que también tienen efectos tóxicos sobre las células, principalmente como resultado de su capacidad para alterar o desnaturalizar las proteínas.
Debido a su movilidad en los ecosistemas acuáticos naturales y a su toxicidad para las formas superiores de vida, a los iones de metales pesados presentes en los abastecimientos de agua superficiales y subterráneos, se les ha dado prioridad como los contaminantes inorgánicos más importantes en el ambiente; además de su acumulación por períodos largos de tiempo y fácil acceso a las cadenas alimenticias. Los metales pesados no son química ni biológicamente degradables y una vez emitidos pueden permanecer en el ambiente durante cientos de años.
Las fuentes de contaminación se clasifican en dos tipos: naturales y antropogénicas. Se denominan fuentes naturales a los procesos propios de la naturaleza como erupciones volcánicas, tornados, desechos de minerales, material extraterrestre e incendios forestales. Las fuentes antropogénicas son debidas a la actividad humana, originándose las principales emisiones por procesos industriales, actividades agrícolas, de servicio y disposición de residuos.
Entre los más tóxicos se encuentran el plomo, el cadmio y el zinc de las baterías desechadas indiscriminadamente, también el cromo y el níquel provenientes de la industria de curtiduría, cromado y pinturas. Pero de todos, los más tóxicos son el mercurio y el arsénico, como consecuencia de la industria farmacéutica, la de fertilizantes y la de pesticidas. Todos ellos en un grado menor o mayor se acumulan en el medio ambiente y de allí pasan al ser humano en el que causan una gran cantidad de enfermedades crónico degenerativas como depresión, retraso mental, osteoporosis, y en concentraciones mayores la intoxicación aguda y la muerte. Una posible solución a la contaminación ambiental por metales pesados está en la búsqueda de nuevas sustancias y combinaciones de ellas obtenidas en forma limpia y amigable con el medio ambiente, de tal manera que paulatinamente sean sustituidas en el medio industrial por aquellas que presenten menor grado de contaminación, lo cual sería no solo ecológicamente más viable sino incluso más económico.
Tomado de: Dr. Francisco Javier Barragán Vázquez
Facultad de Ciencias Químicas
Universidad de colima
                           

Tomado de Nicolás Arévalo vídeo informativo sobre los metales.


viernes, 13 de mayo de 2016

contaminacion por metales pesados

Se ha demostrado científicamente que, además de causar algunos de los problemas ambientales más graves, la exposición a metales pesados en determinadas circunstancias es la causa de la degradación y muerte de vegetación, ríos, animales e, incluso, de daños directos en el hombre.

De los 106 elementos conocidos por el hombre, 84 son metales, por lo que no es de extrañar que las posibilidades de contaminación metálica en el ambiente sean numerosas. Hay que tener presente que los metales son materias naturales que han desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de las civilizaciones. El problema surge cuando prolifera su uso industrial. Y su empleo creciente en la vida cotidiana termina por afectar a la salud. De hecho, el crecimiento demográfico en zonas urbanas y la rápida industrialización han provocado serios problemas de contaminación y deterioro del ambiente, sobre todo, en los países en vías de desarrollo.

Entre los metales más contaminantes destacan el plomo y el mercurio, seguidos por el berilio, el bario, el cadmio, el cobre, el manganeso, el níquel, el estaño, el vanadio y el cinc. La actividad industrial y minera arroja al ambiente metales tóxicos como plomo, mercurio, cadmio, arsénico y cromo, muy dañinos para la salud humana y para la mayoría de formas de vida. Además, los metales originados en las fuentes de emisión generadas por el hombre, incluyendo la combustión de nafta con plomo, se encuentran en la atmósfera como material suspendido que respiramos. Por otro lado, las aguas residuales no tratadas, provenientes de minas y fábricas, llegan a los ríos, mientras los desechos contaminan las aguas subterráneas. Cuando se abandonan metales tóxicos en el ambiente, contaminan el suelo y se acumulan en las plantas y los tejidos orgánicos.

La peligrosidad de los metales pesados es mayor al no ser química ni biológicamente degradables. Una vez emitidos, pueden permanecer en el ambiente durante cientos de años. Además, su concentración en los seres vivos aumenta a medida que son ingeridos por otros, por lo que la ingesta de plantas o animales contaminados puede provocar síntomas de intoxicación. De hecho, la toxicidad de estos metales ha quedado documentada a lo largo de la historia: los médicos griegos y romanos ya diagnosticaban síntomas de envenenamientos agudos por plomo mucho antes de que la toxicología se convirtiera en ciencia.

A pesar de las abundantes pruebas de estos efectos nocivos para la salud, la exposición a los metales pesados continúa y puede incrementarse por la falta de una política consensuada y concreta. El mercurio todavía se utiliza profusamente en las minas de oro de América Latina. El arsénico, junto con los compuestos de cobre y cromo, es un ingrediente muy común en los conservantes de la madera. El aumento del uso del carbón incrementará la exposición a los metales porque las cenizas contienen muchos metales tóxicos que pueden ser aspiradas hasta el interior de los pulmones.

Información tomada de blog cuidemos el planeta.

domingo, 17 de abril de 2016


Contaminación por cromo

El cromo es un elemento que se encuentra normalmente en rocas, animales, plantas y el suelo. Puede existir en formas diferentes y éstas determinan su estado líquido, sólido o gas. El cromo (0), cromo (III) y cromo (VI) son las formas más comunes en las que se encuentra este elemento. El cromo (0), también denominado cromo metálico, se usa en la fabricación de acero y el cromo (III) y (VI) se utilizan en el cromado, en colorantes y pigmentos, en curtido del cuero y en la preservación de la madera y, en cantidades pequeñas, en barrenas para la extracción de petróleo, inhibidores de corrosión, en la industria textil y en el tóner para copiadoras. El cromo hexavalente (CrVI) y el cromo (Cr0) son formas producidas normalmente por procesos industriales, mientras que las formas trivalentes predominan en organismos vivos. El cromo trivalente (CrIII) es un elemento residual necesario para mantener un buen estado de salud, ya que ayuda al cuerpo a utilizar el azúcar, la grasa y las proteínas 



Aunque los niveles de cromo en agua y en aire son bajos, las personas pueden respirar aire, tomar agua o comer alimentos que contienen cromo o absorberlo a través del contacto de la piel con este elemento o sus compuestos. Para la población general, la ruta más probable de exposición al cromo III es el consumo de alimentos contaminados, pues los alimentos acídicos en contacto con latas o utensilios de cocina de acero inoxidable pueden contener niveles de cromo más altos, debido al escape de este material desde el acero inoxidable. Por otra parte, la exposición al cromo VI es frecuente en los ambientes de trabajo en los que se usa este compuesto: industria de cuero, industria textil, industria petrolera e industria de platinado entre otras.

Metabolismo en el cuerpo humano 

La absorción de cromo se hace fundamentalmente por tres vías: oral, respiratoria y dérmica. Al entrar en el organismo es distribuido a la médula ósea, pulmones, ganglios linfáticos, bazo, riñón e hígado. El compuesto que más fácilmente se absorbe es el cromo VI, ya que es tomado por los eritrocitos e integrado a otras células por el sistema transportador de sulfatos. Como ya se dijo, el cromo VI se reduce en cromo III intracelularmente en las mitocondrias y el núcleo, reductores intracelulares lo degradan en el citoplasma. La reducción intracelular genera intermediarios reactivos como cromo V, cromo IV y cromo III, así como radicales libres hidroxilo y oxígeno; estas formas reactivas del cromo son susceptibles de alterar el ADN. Se elimina por vía renal el 60% , en menor grado por heces (vía biliar), cabello, uñas, leche y sudor. En la orina encontramos fundamentalmente cromo III formando un complejo con el glutatión, pues el cromo VI es reducido en gran parte a cromo III.

Efectos en la salud humana 

Estos efectos incluyen irritación del revestimiento del interior de la nariz, secreción nasal, y problemas para respirar (asma, tos, falta de aliento, respiración jadeante). Los trabajadores también han desarrollado alergias a compuestos de cromo, lo que puede producir dificultad para respirar y salpullido en la piel. Las concentraciones de cromo en el aire que pueden producir estos efectos pueden ser diferentes para los diferentes tipos de compuestos de cromo.  Así, estos efectos ocurren con concentraciones de cromo (VI) mucho más bajas que de cromo (III).  Sin embargo, las concentraciones que causan problemas respiratorios en trabajadores son por lo menos 60 veces más altas que los niveles que se encuentran normalmente en el ambiente. En animales expuestos a cromo en el aire se han observado problemas de las vías respiratorias similares a los observados en trabajadores.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha determinado que los compuestos de cromo (VI) son carcinogénicos en seres humanos.  El undécimo Informe sobre Sustancias Carcinogénicas del Programa Nacional de Toxicología clasifica a los compuestos de cromo (VI) como sustancias reconocidas como carcinogénicas en seres humanos. En trabajadores, la inhalación de cromo (VI) ha causado cáncer del pulmón.  Los estudios de poblaciones que viven en áreas con niveles altos de cromo (VI) han dado resultados mixtos.  En animales de laboratorio, los compuestos de cromo (VI) han producido tumores del estómago, los intestinos y el pulmón.

Tomado de:
Molina Montoya Nancy Piedad,  Aguilar Casas Patricia,  Cordovez Wandurraga Clemencia - Plomo, cromo III y cromo VI y sus efectos sobre la salud humana; Ciencia & Tecnología para la Salud Visual y Ocular Vol. 8, No. 1 / pp. 77-88 / enero - junio de 2010
RESUMEN DE SALUD PÚBLICA Cromo-DEPARTAMENTO DE SALUD Y SERVICIOS HUMANOS de los EE.UU., Servicio de Salud Pública,  Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades; http://www.atsdr.cdc.gov/es/











Reglamentación del arsénico para seguridad alimentaria animal

El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, puso en consulta pública el proyecto de resolución mediante el cual se prohíbe el arsénico y los compuestos arsenicales en la composición garantizada de alimentos para animales y medicamentos de uso veterinarios.

Resultado de imagen para alimentación de los animales veterinaria



Estudios recientes adelantados por la Food and  Drug Administration (FDA) y publicaciones científicas internacionales, han demostrado que los compuestos  arsenicales orgánicos pueden ser transformados  dentro del organismo de los animales en arsénico  inorgánico, una sustancia reconocida como  cancerígena por la International Agency for Research  on Cancer. Por lo anterior se considera que no es  seguro el uso de arsénico y compuestos arsenicales  en los alimentos para animales y medicamentos  veterinarios por los riesgos generados para la salud  de los consumidores, motivo por el cual se hace  necesario actualizar la Resolución ICA 1633 de  1990”,  explicó Luis Humberto Martínez Lacouture,  gerente general del ICA.


El proyecto de resolución fue  puesto a consideración de todos los  interesados  hasta el próximo 16 de mayo en el siguiente link


actualización de la Resolución ICA 1633 de 1990.

Tomado de: http://www.ica.gov.co/